
El amor tiene forma cruciforme, el tablón central es el amor a Dios, el vertical es el amor al prójimo(próximo), pero al mismo tiempo ambos maderos se soportan, es por eso que para poder amar al prójimo debo amar a Dios y de hecho viene el tercer amor que es el "amor a nosotros mismo", si yo no me amo a mi mismo, si no reconozco el tesoro que soy yo, entonces no puedo amar a los demás. Pero no es un amor egoísta es un amor como Dios me ama, es verme con los ojos de Dios, porque el menospreciarse o humillarse no es de agrado de Dios porque el ama a todos sus hijos y para él somos sumamente valiosos. Si el amor no es correspondido, pues deja de ser una cruz y se transforma en una estaca y ese no es el sentido.
Recuerda que amar al prójimo inicia por casa pero si sólo te quedas en amar a los que conoces que mérito hay hasta los delincuentes aman a sus seres queridos, pero tú? debes ir más allá. A veces hay cosas tan sencillas en la vida que no es comprensible para mi la rebeldía de fe de la adolescencia, si no éstas seguro de creer, no es creer en una iglesia, con rituales, sino es creer en Dios amar a Dios, pero dices : No creo en Dios, no existe, Bueno cuando pienses eso, te pido te hagas una simple pregunta: ¿Amas a tu madre? ¿Amas a alguien, con todas tus fuerzas? Si la respuesta es SI, entonces crees y amas a Dios, porque ese amor que siente más allá de ser una serie de reacciones bioquímicas, ese amor VIENE DE DIOS.
No hay comentarios:
Publicar un comentario